¿Ser educado con la IA da mejores respuestas?
Por Chatday Editorial Team ·
La mayoría escribimos “por favor” y “gracias” a un chatbot sin pensarlo. Parece lo educado, y algunas personas sospechan en voz baja que así consiguen una respuesta mejor. Así que aquí va la versión honesta: ser educado no mejora de forma apreciable lo que te da una IA, y ser brusco tampoco ayuda de forma fiable. Lo que de verdad cambia la respuesta es lo claro y concreto que seas.
No es una suposición. Ya se ha hecho la prueba, y los resultados resultan algo incómodos para quien pensaba que la buena educación era el secreto.
Lo que el estudio sobre la cortesía encontró en realidad
En octubre de 2025, dos investigadores de Penn State hicieron un experimento sencillo. Escribieron 50 preguntas tipo test de matemáticas, ciencias e historia, y reescribieron cada una en cinco tonos: muy educado, educado, neutro, brusco y muy brusco. Eso dio 250 versiones de las mismas preguntas, que pasaron por el modelo GPT-4o de ChatGPT.
La sorpresa: los prompts bruscos lo hicieron algo mejor. El tono muy educado acertó el 80,8 % de las veces. El muy brusco llegó al 84,8 %. Las versiones secas, sin fórmulas de cortesía, se adelantaron a las aduladoras.
Antes de empezar a dar órdenes a tu chatbot, lee la letra pequeña. Fue un solo modelo, 50 preguntas base y una diferencia de unos cuatro puntos. Los propios autores lo llamaron un punto de partida para más investigación, no un consejo para ser desagradable. Un resultado tan estrecho puede darse la vuelta con otro modelo o con otra tarea.
Y se da la vuelta. Un estudio anterior, de 2024 y en varios idiomas, encontró casi lo contrario: los prompts bruscos solían empeorar el rendimiento, mientras que acumular halagos no aportaba un beneficio claro. Ese estudio también vio que el punto justo cambia según el idioma, porque las normas de cortesía en inglés, chino y japonés no son iguales. Dos estudios, dos titulares distintos. Cuando la investigación discrepa tanto, lo razonable es leer que el tono es sobre todo ruido.
Entonces, ¿deberías ser brusco con la IA? No
Respuesta corta: no, y no solo porque sea desagradable de escribir.
La ventaja medida de la brusquedad es diminuta y poco fiable. El inconveniente es real. Los prompts secos y agresivos tienden a quitar el contexto que el modelo necesita, porque estás tan ocupado siendo cortante que no explicas lo que de verdad quieres. Además entrenas un hábito. Si te pasas el día soltándole bordes a un chatbot, parte de ese tono se cuela en cómo escribes a personas de verdad. No compensa por cuatro puntos en un test.
También hay un tema de coste que se hizo viral el año pasado. Cuando alguien preguntó cuánto dinero quemaban en electricidad todos esos “por favor” y “gracias” de más, Sam Altman, de OpenAI, respondió que eran “decenas de millones de dólares bien gastados”. Era medio broma. Pero el punto se sostiene: la cortesía no sale gratis para las empresas que mueven estos modelos, y tampoco te compra respuestas más listas. Es solo un hábito, y uno inofensivo.
Lo que de verdad cambia la respuesta
Si el tono es ruido, ¿qué es señal? La concreción. Una pregunta vaga da una respuesta vaga por muy dulcemente que la hagas. Este es el orden honesto de lo que mueve la aguja:
| Lo que ajustas | Efecto real en la respuesta |
|---|---|
| Decir por favor / gracias | Casi ninguno |
| Ser brusco o exigente | Mínimo, y no compensa |
| Añadir detalles y contexto | Grande |
| Decir el formato que quieres | Grande |
| Dar un ejemplo de buena respuesta | Grande |
| Elegir el modelo adecuado para la tarea | Grande |
Mira las cuatro últimas filas. No tienen nada que ver con la educación y todo con comunicar claro. Es la misma razón por la que la misma pregunta puede devolver respuestas distintas según cómo la formules. El tono es el adorno. La petición de debajo es con lo que trabaja el modelo.
Un antes y después lo deja claro. “Escríbeme un correo majo” es educado e inútil. “Escribe un correo corto y cercano a mi casero para pedir que arregle un grifo que gotea esta semana, en menos de 80 palabras” es concreto y te da algo que de verdad puedes enviar. Sin “por favor”, aunque puedes añadir uno.
El hábito que supera a la buena educación
Aquí está la parte que lo vuelve útil y no solo curioso. Cuando dejas de preocuparte por el tono y empiezas a escribir prompts claros, la siguiente palanca más grande es a qué modelo le mandas ese prompt. La misma pregunta clara puede obtener una respuesta más afilada de un modelo y más plana de otro, según la tarea.
Eso es fácil de ver por ti mismo. Coge un prompt bien escrito y pásalo por varios modelos en paralelo. Para una tarea de razonamiento cuidada quizá prefieras uno; para una respuesta rápida y ligera, otro. El tono que usaste apenas cuenta. El modelo que elegiste, y lo claro que preguntaste, deciden casi todo.
No necesitas cinco apps distintas y cinco inicios de sesión para esto. Un solo sitio, todos los modelos importantes, una pregunta clara.
Así que conserva tus modales si te gustan. No hay nada malo en un “gracias” al final de una buena respuesta. Solo ten claro que es para ti, no para la máquina. Las mejoras de verdad vienen de preguntar claro y de mandar esa pregunta al modelo adecuado.